martes, noviembre 28

Bites, Bites ®

1.

Amor,
tú eres el ancla

que me mantiene
pegado al
cielo.

2.

Tiéndeme un puente
ni tan largo ni tan corto
sólo lo suficiente

para poder
lanzarme.

3.

Tengo manita
no tengo manita
por que la tengo
bajo tu faldita.

4.

Me he preparado
para darte amor eterno:
pero en entregas concentradas
durante unos cuantos años.

5.

Un beso
de buenas noches
es un chocolate confitado
que se come a mordiditas.

6.

Cada vez que dices dispara
sé que me dices que me amas
con ese masoquismo nuestro
que al resto resulta empalagoso.

7.

No les temas a los locos, bonita,
simplemente, tenles envidia.

8.


remasterizaste
mi modo romántico
de ser.

jueves, noviembre 23

Todos estamos bien locos...

La locura es un estado de gracia. No hay de otra. Observa. Busca en tu calle, tu ciudad, tu país, un loco, sólo uno y analízalo (si cabe) por unos instantes. Seguro después de unos instantes podrás concluir que solo él puede ver lo que en realidad está pasando. Sólo él pudo descifrar el sentido oculto de la realidad, tomarla entre las manos, orinarle encima y crearse una nueva.

Los locos existen para que los cuerdos puedan justificar su infelicidad. Los locos son el punto de ancla en el que tiene su apoyo la realidad de la que los cuerdos se mofan.
Y no hay más loco que el que no quiere serlo.
En la locura se puede "ver más allá de lo evidente".
En la locura las cosas con sentido resultan las más descabelladas y por tanto, las menos deseables.
Sólo siendo un loco, uno del tipo "de remate", wacko, sólo así, se cuenta con la posibilidad de desentrañar el significado de las cosas, pero dado que un loco se encuentra en un estado de gracia, el dichoso significado carece ya de importancia y por lo tanto se desecha.
Esa es la fortuna del loco. No tener que preocuparse mas que por conservar su demencia.

miércoles, noviembre 22

Inanimados


I

Todos hablan de cosas.
La textura de aquello,
El significado de lo otro.
Yo no quiero.
Me aburro mirando
cómo envejecen los objetos.
Estoy buscando en mi cabeza
un hilo para destramar
mis pensamientos.
No tengo ganas ni tiempo
para ver cómo cae la tarde
o cómo vuela al viento tu cabello.
No tengo pensado detenerme
frente a esas casas
donde nació mi familia
ni frente a esa calle
donde nos sorprendió un beso.
Ya bastante tengo
con todos los fetiches de mis anhelos.
Todos hablan de cosas
y yo no tocaré el tema
de las cartas, de las fotografías,
de las bragas que guardo como trofeo.
Que se quede todo donde está,
Algún día he de hallarlo de nuevo.
Yo sólo ando caminando para ver
si en algún sitio de mi
hay todavía algún sentimiento.

martes, noviembre 21

Ah pero qué frío...

Es época de desempolvar las chamarras, de buscar una bufanda si se tiene y de cambiar el guardarropa y dejar las prendas ligeras para unos meses después. Empieza a hacer frío. Durante la última semana las temperaturas bajaron (a ratos sigue haciendo calor) y los adornos navideños empiezan a llenar los aparadores de las tiendas y las ventanas y salas de algunas casas.
Están por abrirse un par de tiendas en la ciudad y la fiebre de compras navideñas tendrá más lugares para desfogar su ímpetu (lástima no tener dinero).
Toda la gente está ansiosa por llegar a la navidad. Fue un año extraño, supongo que difícil y extraño para todos en distinto sentido. Estamos por llegar al momento en que se empiezan a hacer los balances de lo ocurrido en doce meses.
Hace frío, durante las noches son necesarios cobertores para dormir bien. Hace frío, el año se acaba y mientras el mundo busca olvidar lo ocurrido en un año con una celebración que dura una noche, algunos esperamos el día 1 para empezar otra vez.

miércoles, noviembre 15

Serendipias

Empieza este blog con un relato escrito hace ya algún tiempo y que lleva por nombre Serendipias.
Saludos

Serendipias
Antony Flores Mérida®

Sentado en la butaca del cine, con el bote de palomitas sobre las piernas y viendo los comerciales que suelen poner antes de la película, me pongo a pensar un poco en lo que me has dicho.
Algunas veces fantaseas con la idea de jugar a abandonarnos y dejar que el tiempo nos reencuentre, convertidos en personas diferentes pero esencialmente siendo los mismos, jugar al azar con la premeditación y malicia de un par de asesinos.
No te niego que el juego ese me seduce y me da miedo, como cualquier buena aventura que está a punto de empezar. También se parece un poco a la idea de esa película cursi que alguna vez vimos juntos en la sala de tu casa, Serendipity, ¿lo recuerdas?
Ya me imagino un día despidiéndonos definitivamente por un tiempo imposible de determinar, con la seguridad de que un día habremos de reencontrarnos, pensando en las probabilidades.
Si todo el plan saliese de acuerdo a lo planeado, andaríamos por ahí un tiempo, cumpliendo con nuestras obligaciones en sociedad: ser hijos, hermanos, trabajadores responsables, iríamos a una que otra parranda, viviríamos una aventura aquí y otra allá. Una seguridad que no te explicas te dice que yo me dejaría llevar hacia nuevos cuerpos, nuevos senderos, hacia más mujeres para que quede claro, y yo por mi parte dudo en tal suerte.
Y claro, un día dentro de algunos años, cuando menos lo esperásemos, coincidiríamos en un café, o en una calle, en el centro comercial y nos intentaríamos poner al tanto de nuestras vidas. Qué hemos hecho, si terminaste la segunda carrera, si tenemos pareja, si nos hemos casado (claro que el plan no contempla este factor, pues se supone que la idea era el reencuentro).
Entonces nos invitaríamos a tomar un café, talvez a algún lugar conocido. Siendo como soy propondría el lugar donde tuvimos nuestra primer cita, aunque claro, ese café ha cambiado tanto que ya ni siquiera es posible encontrar ahora una mesa como en la que nos sentamos esa vez que derramaste el té de canela que habías pedido. Tampoco ponen el lugar a media luz, como fue en aquella ocasión, así que el misterio y el romance se verían reducidos drásticamente.
Intentaríamos pasar por alto esos inconvenientes, incluso el hecho de que talvez ya ni siquiera habrá un buen cantante de trova al cual pedirle nuestra canción, así que tendríamos que empezar a improvisar, a llamar a los recuerdos, a tararear esa tonada y luego quedarnos callados por unos instantes.
Entonces tú dirías con esa voz que he dado en llamar cálida, esa que usas en los momentos en los que nos sentimos más cerca, “pasó un ángel”, y yo te sonreiría en ese momento asintiendo con la cabeza por que así dijiste la primera vez que se nos acabó la plática y nos dimos un beso.
Se supone que entonces te deberé llevar a casa, que me invitarías a pasar y que dejaríamos que se reencuentren nuestros cuerpos y nuestras conciencias, sin más, olvidándonos de los años que no nos hemos visto, así de romántico, se supone.
Pero creo que no se puede, por que en ese futuro ya no seríamos las personas que fuimos esa noche que tiraste el té de canela, seremos diferentes, talvez en ese futuro las consecuencias pesen más sobre nuestras cabezas y talvez el plan se malograría cuando nos diéramos cuenta que no podemos volver la marcha atrás por que hemos hecho nuevas vidas, encontrado nuevos cuerpos, fabricado nuevos amores.
No nos funcionaría como en las películas, al menos no como en Serendipity. No lo amelcochado de esas cintas en las que no importa cuantas personas hay en el camino de dos que se aman, etcétera.
A nosotros nos funciona lo nuestro. Ese placer del poco tiempo que tenemos para ser nosotros luego de cumplir con las “obligaciones sociales”: ser hijos, hermanos, ser trabajadores responsables, etcétera. Nos funciona el conflicto de ser tan diferentes, tan complicados, y la paradoja es que el mundo a nuestro alrededor nos ve tan parecidos el uno al otro. Eso es lo más curioso que hemos descubierto juntos.
Ya va a empezar la película y la sala está casi llena. Eso me hace pensar en lo complicado que sería jugar a separarnos. Nos conocemos tanto que sin buscarnos, terminaríamos encontrándonos antes de dos días. Como justo ahora, hoy, cuando se supone no habría de verte y descubro por casualidad que te has sentado dos filas delante de mi.

Intento "n" por un blog.

He pasado ya por MSN Spaces, Diariogratis, blogspot, entre otros y sólo al primero he logrado darle un seguimiento más o menos decente en esto de hacer una bitácora. He aquí mi intento número "n" y espero que salga mejor.
Este es un proyecto personal a mediano plazo al que quiero invitar a amigos y conocidos.
Si has pasado por aquí es por que... por que.... pues porque te he invitado, porqué más sería si no.
Más adelante talvez lleguen por otros medios pero de momento esa es la idea.
Este espacio está abierto a mis más extraños alucines y también a los comentarios de quienes decidan formar parte de él.
Así que sin más preámbulo. Serendipias y Onomatopeyas abre sus puertas :D