No salté en paracaídas.
No planté un árbol.
No viajé al otro lado del océano.
No aprendí una lengua extranjera al 100%.
No publiqué ningún libro.
No me titulé.
No compré una casa.
No saldé mis deudas.
No me gané ningún premio literario ni la lotería.
No dejé de fumar.
No eliminé mis vicios y placeres culpables.
No gané una carrera.
No viajé de "mochilero".
No fue al Festival Internacional del Libro de Guadalajara.
No regresé a Guanajuato.
No conocí al Pirata y al Señor Lagartija.
No obtuve ninguna beca literaria.
No fui a un concierto de Heavy Metal en el Foro Sol.
No empecé a hacer ejercicio diario.
No bajé de peso.
No cambié de carro.
No compré una MacBook.
No hice una película.
No aprendí a nadar.
No aprendí a andar en bicicleta.
En fin.
No hice todo lo malo que pude haber hecho.
Tampoco hice todo lo bueno que estuvo en mis manos hacer.
Pero, a estas alturas, hoy, aquí, puedo decir que ninguna decisión tomada me carcome el alma y ninguna oportunidad perdida me quita el sueño.
Ninguna meta extraviada me es inalcanzable.
Ningún sueño olvidado está bajo un candado inviolable.
Ningún amigo me es demasiado lejano.
Quizá algún día llegue a saber exactamente quién soy yo, pero mientras ese día llega, seguiré riendo escandalosamente, seguiré saboreando cada taza de café, seguiré abrazando a quienes quiero, seguiré besando intensamente, escribiendo para quienes vengan, soñando, acertando, equivocando, ...viviendo.
Yo soy. Hoy cumplo 30 años. Algo me dice que estoy en lo correcto cuando pienso que la vida aún tiene infinitas sorpresas para darme.
El Club de Los Imposibles - Enrique Bunbury
http://youtu.be/esIuZwCUy68
jueves, octubre 6
30
domingo, septiembre 25
Gira el mundo
Días de enfermedad.
El ánimo craquelado de las niñas que antes jugaban
y hoy se acuestan temprano a dormir.
Ni café de madrugada
o cajetillas incompletas que se extravíen en el bulevar.
Sólo pelotones guardando nuestros sueños,
patrullando día y noche a nuestras sombras,
pasando por los lugares correctos
para evadir la acometida.
Mundos que dan vueltas
como mareo,
como arcada y sonrisa que tuerce,
como desvelo y adivinanza.
Yo giro sobre un eje descompuesto
para mirar a tiempo a tus ojos,
para despeñarme entre carcajadas.
Yo hago cuentas regresivas
para que caigan imperios,
para celebrar cumpleaños,
para cumplir con citas impostergables.
Yo desvío la mirada
y sufro un mareo:
me convierto en un mundo que gira
y va tirando las partes de su rompecabezas
a un universo donde chocan
insensibles fuerzas gravitacionales,
enfadando estrellas desconocidas,
poniendo muros ante agujeros negros,
recopilando letras para cuentos de ciencia ficción
o acordes para el baile de una fiesta de disfraces.
Emocionado,
girando hasta el leve asco,
puedo decirte una vez más:
buenas noches, corazón.
jueves, julio 21
Aislamiento
Qué solos y qué tristes
y qué inciertos;
o qué manera de juntarnos para hacernos nada.
O qué redescubrirnos más lejanos que nunca
entre tanta coincidencia y desconocimiento.
Y qué esperar de horas que no acaban,
y qué navegar de lugares comunes:
si siempre hemos sido átomos,
volátiles partículas sobrecargadas de energía
chocando incesantemente contra paredes de cartón,
mutilados de la multiplicidad,
aislados acordes de una melodía inarticulada.
Y así, solos y tristes e inciertos,
damos la respuesta antes de poder concebir la pregunta:
¿quién puede estar más solo que aquel rodeado,
absorvido, embebido por el todo?
domingo, julio 10
Conocerte a ti...
De todos los juegos de azar,
de todas las cartas marcadas,
de todas las noches veladas,
de todas las horas perdidas
-y de todo lo encontrado en el camino,
de todo lo construido y demolido,
de todo lo hallado y perdido,
de todo lo ganado y robado-,
de todas las sorpresas de la vida:
ningún evento supera el conocerte a ti.
lunes, febrero 21
Looking for a monster
En algún lugar, con sus ojos amarillos muy abiertos, espera agazapado a mi llegada. Ha de encenderse una hoguera, abrirse el cielo de la noche y congelarse las horas o convertirse en nada mientras él se decide a hablar.
Y cuando lo haga, yo escucharé atento esa larga historia que empezó hace tanto y de la que he sido testigo. Primero debe hacerme recordar lo olvidado, rehacer el camino hasta donde llegamos juntos para evitar que yo me desoriente y me pierda en alguno de los oscuros vericuetos.
Así, de ese modo, hasta que yo esté listo y pueda seguirle escuchando sin que él deba detenerse, tejiendo esa historia junto a mis sueños para que incluso cuando su voz desaparezca yo pueda seguir escuchando.
La hoguera no se extinguirá ni la noche dará paso el día hasta que esta aventura haya terminado.
Él ha sido quien me ha convocado y no de otra manera. Yo no lo traje aquí, antes bien fue él quien me desterró del tiempo convencional para mostrarme ese paisaje del eterno nublado y el atardecer eterno.
Este día, seguramente, empezará el camino para recuperar de nuevo el sol para esa tierra abandonada y maldita; este día comienza de nuevo la historia.
En algún lugar de su mente y de la mía se están desenvainando las espadas, se están apretando las riendas, se ajustan los yelmos, se recuerdan los conjuros. Y yo he de llegar muy pronto ante su hoguera, para escucharle decir todo lo que ha de contar...

