lunes, marzo 23

¡Master! ¡Master!



Era solo un reflejo. Como un destello. Quizá fuera la luz del sol rebotando caprichosa desde la ventana del edificio aquel. Sonríes. Se llama paranoia, estrés, cansancio, como sea. Caminar es lo que te preocupa en este momento y por eso aceleras el paso, algo en tu mente te impulsa sin importar las pocas horas de sueño, el desayuno a medias que se quedó a disposición de las moscas en la mesa de casa. Tampoco te importa estar usando el mismo par de calcetines desde hace cuatro días. Ni qué decir de la ropa interior. Todo es a causa de que no conoces el tiempo libre, el esparcimiento, la vida social. Pero no importa. Te convences de ello. El descanso es para la gente fracasada. Tú vives para seguir adelante, para rebasar al que está a la cabeza; las órdenes superiores son comandos que te impulsan. Sonríes para ti mismo al convencerte una vez más de ello.
Lo has visto de nuevo. De reojo solamente, porque al voltear la mirada, ha desaparecido. No, no era un reflejo de sol, parecía una línea de plata cuyo destello invadió brevemente tu campo visual. Frunces el seño. ¿Qué sería? Seguro nada. ¡Ah, el reloj! Estás por llegar tarde. Por eso, en lugar del transporte colectivo, tomas un taxi. El asunto vital en todo esto es destacar. Si lo haces bien, ascenderás, serás reconocido, el mundo mirará hacia arriba para encontrarte, no como hasta el día de hoy.
¿Revolución? ¿Rebeldía? Pérdidas de tiempo. Absurdos. Lo dices entre dientes mientras ves las paredes cubiertas de grafitis. Vandalismo, eso es lo que es y se lo comentas de esa forma al taxista. Él se encoge de hombros. Empieza a hablar pero no voltea a verte, ése es su código: comunicarse sin perder de vista el objetivo. Si todos fueran así, piensas.
Ahí está de nuevo. No es solo uno, son varios. Te frotas los ojos. Han desaparecido. Pero, ¿dentro del taxi? Quizá debieras visitar al oftalmólogo, después de todo, un par de anteojos podrían hacerte ver más sofisticado. Seguro que alguien se fijará en ti. Alguna secretaria eficiente. Quizá la jefa de área a la que viste ascender a un liderazgo que habrías deseado tener tú. Sí. Unos lentes. Suena a buena idea.
El vehículo da vuelta, está a punto de llegar. ¿Cuánto es? Ah, claro. Pagas. Sonríes al conductor mientras lo ves partir pero tu rostro muestra sorpresa. En un día habitual habrías sonreído solo para tus adentros. Habrías menospreciado su trabajo. Pagado con desprecio. Incluso, un sesgo de piedad se habría asomado a tus pensamientos pensando en el triste futuro que puede aguardar a alguien como él, quien sentado al volante, sólo puede hacer algo. Pensarías eso porque tú tienes una vida y una carrera por delante. Pero no lo piensas.
Lo has visto claramente. Delgadas, luminosas, plateadas, centelleantes. Hilos sujetos al cuerpo del conductor. Mientras el auto se aleja, los sigues viendo, colgados de algún punto del cielo. ¿Qué era eso? No. Podría tratarse de una ilusión óptica. El día es claro, el sol llamea en el cielo y tú estás cansado.
Caminas hacia la puerta giratoria. Miras tu sombra en el suelo. Tus ojos pican. No es el desvelo. La sonrisa de la locura se asoma lentamente a tu rostro. La carcajada fría del sinsentido empieza a brotar de tu boca. Ahí están, delicadamente incrustrados a tus brazos, piernas, columna y cabeza, los hilos de tu titiritero.

2 comentarios:

Maa Jachixuch dijo...

Ése!
Soy de los que considera al "master of puppets" como el mejor disco de la banda californiana Metallica.
Obra cúspide que demostró que el heavy metal no había muerto, sólo evolucionado.
Luego vendría ése accidente en la gira europea donde Cliff Burton, bajista del combo fallecería.
Sin embargo, Jason Newsted tuvo el mayor reto como músico y cumplió.
1 Garage Inc.
2 Kill 'em All
3 Ride The Lightning
4 Master of Puppets
5 ...And Justice For All
6 The Black Album
Son para mi la escencia de ése heavy metal, lo que vino después fue una evolución hacia lo comercial y la neta en mi personal punto de vista metallica pasó a ser fresalica.
Saludos.

Lord Edramagor dijo...

Death Magnetics rescata algunas trazas de ese viejo pero siempre rozagante heavy metal. Aunque claro, los años no pasan en vano y pese a los avances de la tecnología, no escuchamos los deliciosos riffs que, en sus buenos tiempos, absorvieron a tantos fans a la larga lista con que contaba la banda californiana.
Un saludo!