lunes, febrero 26

Bullet Time.

No es que el tiempo se haya detenido. Es simplemente que estás viendo el mundo sin tiempo. ¿Has pensado alguna vez en lo que sería sentir eso, ver eso? Las cosas se suceden lentamente y no pierdes ningún detalle. Como si pudieras ver todo lo que ocurre alrededor desde todos los ángulos posibles. Como si la mente viajara hasta cada lugar en el que quisieras estar y volviera inmediatamente a ti. Como un relámpago. Como un ráfaga. Como un haz que descubre todas las dudas. Como un pensamiento que estabas buscando desesperadamente. Llega. Devela.
Tiempo bala.

viernes, febrero 23

Efecto mariposa.... Again


"Una mariposa bate sus alas en Tokio... y en Nueva York se desata una tormenta".

Un faro del auto se funde y pierdes cinco minutos verificando el problema, 15 minutos después, atropellas a un sujeto ebrio.

Una amiga te invita al teatro y seis meses después vives una fabulosa aventura romántica con una actriz.

Un amigo compra un libro durante un viaje y luego ese libro llega a tus manos a raíz de un sueño.

Un día olvidas un detalle... al instante siguiente, todo se ha hecho cenizas.

Caos. Confusión. Efecto mariposa. Again.

miércoles, febrero 21

Tajerina o Tanjerina ... ¿?

Me gustan los olores cítricos y me gusta la palabra Tanjerina. Es una de mis palabras favoritas por una canción de The Cure. Ahí la escuché la primera vez y ahora me la encontré en una cancioncita de Armando Palomas.
Este chavo es un trovador... ah qué trovador! Deberían escucharlo. Me lo presentó el Skato quien incluso se aprendió un par de rolas. Hoy estaba buscando esas que se sabe el Skato pero me encontré otra que traía la palabra tajerina... o tanjerina?
Para el caso, y sin estar seguro de lo que digo, entiéndase tanjerina (o tajerina) como especie de fruto cítrico parecido a la naranja pero más relacionado con la mandarina XDDD. En fin, tanjerina = o parecido a mandarina. Así que cuando lo oigan... ahi lo ven.
La rola en cuestión se llama "Hasta el fondo del zaguán". Aquí les dejo la letra y el link pa que la escuchen.
(
Descárgala aquí)

Hoy recordé que a tu ombligo, le hablaba de usted;
que para mí era prohibido tocarle timbre al botón,
hoy me encontré una luz de neón en tu brassiere,
en medio del boulevard wonder-bra tropecé con un broche,
desabrochado...

Donde me encontré la llave de tus besos de tequila,
de tu boca de alquitrán, de los labios que mordían,
de tu ganas que chupaban, mis ganas de penetrarte,
hasta la mitad de tu alma y hasta el fondo del zaguán
con olor a tajarina.


Y atrás de tus pantorrillas pulpa fresca de ciruela,
se acabaron las canciones, comenzaron los gemidos,
con tus uñas y tus dientes firmaste toda mi espalda,
con tu falda levantada y con olor a tajarina.

Probando estas intenciones,
tan malas pero tan buenas, como la leche caliente,
como en medio de tus piernas.

Hoy me acorde que a tu ombligo...

Y esa noche dimos chance, de semáforos en verde,
se rompieron los candados de pantimedias y blusas,
el amor abrió las piernas y las recargo en mis hombros,
se abrieron todas las puertas, recorrimos los contornos
de las pieles y al final, de penetrarte sin calma,
hasta el fondo del zaguán, se quedo atorada mi alma

y hasta el fondo del zaguán, quedo inundadita mi alma.
y hasta el fondo del zaguán, quedo prisionera mi alma.

lunes, febrero 19

¿Qué era?



¿Qué estaba soñando esta mañana? No lo recuerdo. Tengo la sensación de que era algo que hube hecho o algo que tenía que hacer. La sensación de que repetía algo o me preparaba para ello. ¿Qué estaba soñando? Era algo tan común que ni siquiera llegué al punto en que se distingue que la imagen frente a uno es un sueño. Tenía tantas cosas en la cabeza al dormir que talvez esa acción de mi cerebro sólo fue un vehículo para el descanso que tanto necesitaba.
Me levanté muy temprano este día. Tenía que hacer un viaje rápido al aeropuerto. Me gusta la carretera. Tomar el volante y cortar la noche con los faros. Cortar la madrugada. Un hilo delgado de luz asoma detrás de las montañas. El día está por empezar. Me gusta la carretera. Conducir con un poco de música y desviar por un instante la vista para ver cómo las estrellas se apagan. A pesar de la hora no se tiene sueño, la alerta se eleva, se escucha el revolucionar del motor, se siente la inercia en cada curva y se lucha suavemente contra ella para tomar el mejor ángulo y seguir adelante. Cambio de luces. Cambio de luces. Me gusta la relación que se establece entre los automovilistas en carretera. La comunicación con signos luminosos y gráficos que permite tomar las decisiones adecuadas en el momento justo. Un conductor que olvide dar la señal adecuada en el camino puede desencadenar un accidente. Se debe estar atento. Ceder el paso para disfrutar más el camino. Rebasar el vehículo pesado para economizar combustible. Etcétera. No deja de gustarme la carretera.
El regreso es con luz. El vuelo no salió y volvemos a la ciudad. No importa. El camino es más suave cuando se emprende el retorno. Parece más corto. Como en los viajes que uno hace en busca de algo. La ida parece no tener fin y el regreso es tan rápido. Así me parece a veces.
Cuando he vuelto a casa decido descansar un rato. Es lunes y hay que trabajar. Tengo un sueño que no recuerdo, de cosas que he hecho o algunas que he de hacer. De gente que conozco y a la que tengo que dar un mensaje. Este sueño no me aterra, no me turba con sus múltiples significados. Es un sueño de descanso. Despierto habiéndolo olvidado casi por completo. Talvez soñaba que seguía en la carretera. Que iba a alguna parte. Talvez soñaba con un nuevo viaje. Quizá pronto haya un nuevo viaje.

viernes, febrero 16

Dolor de cabeza.

Un nuevo dolor de cabeza. Podría durar de 12 a 72 horas. Espero sea lo primero. No merma con las aspirinas. Con nada. Al menos con nada que tenga a la mano. Llega sin motivo. A veces creo que se debe al desvelo, pero a pesar de dormir no cesa. Son dolores de cabeza en el lado izquierdo, palpitando en las venas de la sien; a ratos me hacen perder el equilibrio y la mayor parte del tiempo, la paciencia. Son como un ardor debajo de la piel que quema mi cerebro. Bloqueando las voces que suelo escuchar cuando estoy sano. Cerrando el paso a las visiones. Son dolores que me pegan los pies a la realidad y me impiden salir volando. Horribles dolores de cabeza, semanales, largos, punzantes. Como una cita inevitable. Dolores de cabeza.

martes, febrero 13

Febrero 13 (Y cayó en martes)

El día de ayer fue extraño. Para algunos fue bueno. Hubo quien cambió de jefe y reestructuró sus planes para el próximo viaje. Yo me sentía extraño. Era un hilo de ansiedad que me hizo pasar de la completa “anemonés” a momentos de euforia de carretera (o conducción desenfrenada… de la oficina a la casa). Escuché varias canciones. Reescuché Within Temptation con el disco Silent Force, que hace más o menos un año casi no salía del reproductor de CD’s de mi auto. Estaba preocupado. Extrañamente preocupado. Como si una gran noticia estuviera a punto de venir y yo quisiera escucharla. Como a la expectativa. Era febrero 12. Hoy es febrero 13. Hay días que marcan al resto.
Durante la noche dormí mal. Tuve un largo y persistente sueño en el que vi muchas de las imágenes que se repiten constantemente en distintos episodios oníricos, solo que esta vez, todos estaban juntos en uno solo, un solo largo sueño, como si hubiera llegado el momento de descifrar todos los símbolos de una vez, cosa por demás imposible o para la cual aún no estoy del todo listo.
Ahí estaban: el auto sin control, el camino inacabable, el amigo que me acompaña, los insectos devorando dentro de mi boca, la mujer sin rostro y a la que creo reconocer siempre, la persecución nocturna, la lluvia, la imposibilidad de ver a través de los cristales, el espejo, los intentos infructuosos de despertar y el último símbolo, el sueño dentro del sueño, el más complicado de todos por que es difícil definir su principio y su fin. Es el momento ese en que, conciente de estar soñando, intento despertar y al hacerlo, tras unos instantes de cavilación, me doy cuenta que estoy en un sueño en el que estoy soñando… si ordenáramos la realidad las cosas serían así: El Universo / El Sistema Solar / La Tierra / El Continente Americano / México / Chiapas / Tuxtla / Mi Casa / Mi Habitación / Mi Cama / Yo Durmiendo / Al dormir, sueño que sueño / en el segundo sueño también me veo soñando… por lo tanto, el despertar de un sueño me lleva a otro y el despertar en éste me puede regresar al anterior… durante varios ciclos.
Como en la película de “¿Quieres ser John Malkovich?” en la escena en que cada puerta del subconsciente conduce a un lugar más profundo de la mente. Desperté cansado este febrero 13, con un dolor en el brazo que me sostenía de la realidad mientras dormía. En espera de esa noticia. A la expectativa para descifrar cada signo. Cada ciclo. Sonriendo desde el rincón más oscuro de mi mente. Mirando desde el más iluminado. Sosteniéndome el brazo. Listo para un salto largo.
Imagen: "The Cultivation of Mandragora ~For bright future" http://leimia.tripod.com/leimiagallery/mandragora.htm

viernes, febrero 9

¿Qué recuerdas? (o entrada para leer con música de James Blunt)

Qué recuerdas cuando llega un día del año que pensabas haber superado. Cuando llega un mes. Cuando te das cuentas que eres el círculo del que siempre hablas.
Qué recuerdas cuando llega febrero. Pueden ser varias cosas. Está el disco de James Blunt que Skato te mostró una tarde luego de comprarlo en el Mixup. Lo puso en el Walkman y apenas podías escucharlo. En realidad, escuchaste bien poco del primer sencillo del disco pero deseaste escucharlo después. Él te decía algo como que era una música bien romántica, y parafraseando, bien serviría para cortarte las venas. No pensaste que fuera para tanto hasta que una noche (o mañana??) le pediste que te diera el famoso disco. Ojalá no lo hubieras puesto nunca. Tendrías menos cosas de qué acordarte. Qué más recuerdas. Las noches en que empezaste a llegar a un bar para pasar el tiempo con los amigos. En que degustabas distintas clases de cerveza. En que te podías poner a platicar por horas. En que lo intentabas. Distintas caras. Distintos libros leídos. Escritos. Distintas ideas. Qué recuerdas cuando llega un determinado día y vuelves a escuchar una canción. Qué pasa. Sonríes ¿? Piensas ¿? Lloras ¿? Nada ¿?¡! Qué pasa. Qué recuerdas. La respuesta se vuelve a quedar atorada en las cuerdas vocales ¿? O simplemente no la hay. Cuántas cosas pasan en febrero y cuantas dejan de pasar. Ahora que lo piensas. Teoría del caos. Efecto mariposa. Palabras que no se encuentran. Que se olvidan. Memoria sensitiva. Filia. Fobia. Música. Buscas lyrics que expliquen algo. Maldita sea. En todo ves Tarot. En todo ves Oráculo y su voz que te dice: “deja de creer que tu vida es una película”. Y es cierto, si lo fuera, al menos habría un buen soundtrack, eso no lo dudo. O quien sabe. Tú qué recuerdas. ¿¿?? Ah, y a qué viene esto. A que vuelves a escuchar a Blunt y algo se estruja, como esponja. Dolor de muelas. Dolor de muelas. Bang, Bang! Si todo significara algo. Como dice el comercial de “No Molestar”, uno teme toda la vida hacer el ridículo, ser absurdo… y toda la vida se es.

miércoles, febrero 7

Ulises o la Misión Imposible


Retomé Ulises, de James Joyce. Hace cosa de dos años, un poco más que menos, encontré el libro en un estante del Sanborns. Era una traducción premiada y con comentarios. Tenía un buen precio así que me lancé sobre ella y antes de pensarlo ya la había pagado y tenía en mis manos en una bolsa de la tienda.
Previamente había conseguido “El retrato del artista adolescente” también de Joyce. Una novela previa y significativamente más corta que el Ulises. Y sin embargo, nunca la terminé. El ejemplar sigue rodando por los recovecos de mi cuarto.
Recuerdo que leía el “Retrato” mientras iba en combi al trabajo. Llegué hasta la escena donde un sacerdote da un largo –larguísimo- sermón sobre el infierno al salón de clases donde va Dedalus. El parloteo continuo y uniforme termina por ser convincente. Se siente uno regañado. Después de eso (no recuerdo si terminé la escena) dejé el libro.
Talvez un año después fue que encontré a Ulises y tuvieron que pasar unos tres meses antes de que finalmente sacara el libro de su bolsa y lo empezara.
Intenté leer el prólogo. Tardé tres días en avanzar hasta la mitad del mismo, así que me salté lo poco que faltaba y me pasé a la sección de comentarios donde explican el paralelismo entre la Odisea y la obra de Joyce. Tampoco lo terminé. Luego de la explicación del tercer capítulo me salté al inicio de la novela.
Habré avanzado quizá hasta el … no sé. A lo mucho una tercera parte de la novela, cuando definitivamente deserté. No le hallaba. Nomás no. Me perdía en más de una ocasión. A veces, regresaba la lectura dos o tres párrafos y me hallaba con un texto completamente diferente. Como si cada vez que leyera, las palabras cambiaran, las intensiones a veces fueran más evidentes y otras, tan sutiles que pasaban desapercibidas.
Solía achacar esto a mi débil atención. Quién sabe qué fue realmente.
He vuelto a abrir las páginas del Ulises, esta vez directo y sin escalas al primer capítulo. Ha sido difícil. Me encuentro algunos párrafos y líneas que subrayé de la primera vez. Algunos son verdaderos poemas en medio de la prosa. Otros son visiones de sueños.
Releo y recuerdo algunas cosas, pero el texto es de nuevo otro. Y el mismo. Difícil aún.
Leer Ulises a los 25 puede convertirse en una verdadera odisea. Espero llegar a ver Ítaca al final.