jueves, febrero 19

Acto de contrición

Me confiezo un envidioso. Casi hasta el punto de la ira. Reflexiono en ello cada vez que caigo en una línea que me gusta, en un párrafo preciso, en una composición contundente que golpea contra mi cabeza diciéndome: "esto es así".
La envidio. No sólo a ella, debo decir, pero la envidio.
Ni siquiera puedo terminar esta entrada. Sólo me quedaré reflexionando en lo mismo que termino de leer sus "Sirenas".
¡Pinche Nadia! Cómo te admiro.

Necesito mi Guitar Hero.

Primero el disco que se va a la basura (en realidad, aún lo guardo religiosamente en su cajita, incluso con el sello de garantía pegado en el costado interior izquierdo para recordar la vez en que lo abrí); luego el reproductor MP3 de Creative que se va a la basura despupes de tantas horas de música y diversión me había dado (sin contar los casi 15 gigabytes de información perdida entre textos, tesis, artículos, notas, etc, etc que se fueron a la ferga), luego la Palm que no sincronizaba y me obligaba a darme de topes contra el monitor ante la imposibilidad de pasar mi música favorita, finalmente la carpeta de música colocándose providencialmente en el directorio Sounds del nuevo teléfono, para repetir una y otra vez el repertorio de casi cuarenta canciones más los temas escondidos.
Y yo, ahí, con la "air guitar" en mano, recordando los viejos tiempos en los que presionaba los botones a velocidades inimaginables, convirtiéndome en un Guitar Hero (la neta, sólo logré una vez sobrepasar los 500 mil puntos y nunca terminé el modo Expert, me faltó Raining Blood).
¡Cómo te extraño Guitar Hero III!
Y ahora, ¿qué hago con la cajota?

martes, febrero 17

Don Mancho.

Es cierto. Siempre contaba chistes. Sentado a una mesa frente a la casa, a la hora del calor, domingo a domingo. Levantaba con calma el vaso de cerveza y hablaba del tema en turno como si fuera la primera vez en la vida que alguien lo tocara.
Hace un par de años, cuando todavía "hacía radio" y llegaba los domingos a la casa, me decía que me había escuchado. Cris dice que era "mi fan".
Su saludo era suave. Solía sentarse a cerrar bolsas de tostadas con una paciencia que el más estoico envidiaría.
Escuchaba la hora de la marimba en la radio y recibía los abrazos de Cris y sus hermanas siempre como la primera vez desde que lo recuerdo.
Yo envidiaba secretamente a Cris por ello, y me alegraba también de ello. Por eso me entristecí con ella, por eso al final, también lloré con ella. ¿Cómo no hacerlo? Cuando una familia entera te ha compartido tantas alegrías, no puedes hacer mas que sumarte también en sus tristezas.
Me hubiera gustado hacer más. Supongo que uno tiene que ocupar invariablemente su lugar.
Yo por eso sigo a lado de ella, abrazándola fuerte, acompañándola en esta despedida que es solo un "hasta después". Yo sé que ella sabrá hacer lo indicado: recordarlo con una sonrisa.

viernes, febrero 13

Los extraño bola de....

Aunque no nos veamos todos los días, estamos juntos.
Aunque pensemos diferentes y seamos diferentes, jalamos igual.
Aunque se nos olviden las fechas, nos la recordamos -mutuamente-.
Aunque ya no compartamos los mismos espacios, seguimos coincidiendo.
Aunque no les pueda decir todo lo que siento, ustedes lo saben.
Aunque la mercadotecnica nos marque pautas, nosotros las rompemos.
Ustedes son la neta cabrones.
Feliz Día.
:D

jueves, febrero 12

Hiel y jaqueca

Me pregunto, a estas horas, cuando las aspirinas no han hecho ni madres por mí -ni conmigo-, justo en este momento y no en otro, como si de verdad importara, cuando todavía puedo paladear la hiel, un tanto por impotencia, otro más por simple deporte extremo, sí, justo aquí y ahora, en este sitio que no es el mejor del mundo, donde me ahogo un poco cada día, donde mi cabeza no funciona como debe, si, jajajá, justo aquí -me gusta el sonido estridente de mi risa, la forma en que rompe la tranquilidad de las salas de cine, la manera en que delata que es mía y de nadie más, nadie puede reírse con las ganas con las que lo hago, nadie, mi risa me gusta, quisiera tener risa para regalar-, mientras me palpita el lado izquierdo del cerebro, mientras se hincha mi sien de manera imperceptible para todos pero no para mí, mientras deseo fervientemente un algo de qué asirme en este instante, barca, madera, ancla, con los ojos ardientes, ardorosos, ardidos, con el sueño revoloteándome en la garganta como un eructo, con los pies sudorosos, con el hambre congelada, la sed echa jirones por la cocacola, con el asco del cigarro, el mareo, con los achaques propios del estrés, del desgano, con las ganas de reventar madres por mero gusto, por venganza, por nadamás, aquí, sí, ahora, así, me pregunto, si algún día...

miércoles, febrero 11

La escritura, una especie de travestismo: Nadia

Supongo que algún día yo también le haré una entrevista... o quizá no.

Es la escritura una especie de travestismo: Nadia Villafuerte

* A través de la palabra uno se maquilla, dice la autora chiapaneca

México, 11 Feb (Notimex).- Historias de mojados, prostitutas,
corrupción política, vejaciones y extrema pobreza son el eje temático
del libro "¨Te gusta el látex, cielo?", de la escritora chiapaneca
Nadia Villafuerte.
En entrevista, Villafuerte explicó que "es un texto que tiene
como escenario las fronteras norte y sur del país, pero más que
mostrar una frontera territorial, pretendo definir a la frontera como
un estado emocional en el que los personajes huyen de una realidad
convulsa".
La escritora añadió que recurrió a personajes degradados,
ubicados en la frontera del sexo, la vida en pareja, la piel, la
mirada y todo lo real que ocurre bajo la superficie.
Continuó: "A lo largo de diez cuentos presento una realidad
donde se hilan los peligros, el crimen, la violencia y diferentes
estados emocionales como la soledad y el desarraigo".
Al inquirirla sobre la relación que existe entre lo que escribe
y su vida personal, Villafuerte mencionó: "La mayoría de las cosas
que he plasmado en mis obras traduce mucho de mi personalidad, ya que
la escritura es una especie de travestismo porque a través de la
palabra uno se maquilla".
Al respecto, señaló que el viaje, la trayectoria, la
marginalidad, el fracaso y el dolor, temas sobre los que ha escrito
en la mayoría de sus textos, tienen que ver con sus obsesiones como
autora y como persona.
Sobre sus inicios en el mundo de la escritura, evocó que fueron
intuitivos, porque la realidad no le fue suficiente y en un acto de
megalomanía y egolatría comenzó a construir un escenario propio que
estuviera fuera de su entorno inmediato.
La también periodista se autodefinió como una escritora realista
porque la mayoría de los contenidos que aborda tienen que ver con el
entorno en el que se mueve.
"No me interesa hablar de un mundo en el que no vivo, de modo
que la realidad es un escenario que me permite buscar matices y
personajes que se conectan a través de sus estados emocionales",
señaló.
La entrevistada aprovechó la oportunidad para recomendar la
lectura de este su nuevo libro porque, a decir de ella, los lectores
podrán encontrar en sus páginas historias de personajes que puedan
decirles algo de ciertos escenarios y emociones que los vincule con
el medio en el que se desarrollan.
Finalmente, reveló que en la actualidad trabaja una novela
polifónica, que tiene como escenarios diversos puertos del mundo y
cuyo personaje central es una mujer que enlaza a los demás
protagonistas.
Nadia Villafuerte nació en 1978 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas,
donde estudió periodismo y música en las universidades Autónoma de
Chiapas (UACH) y de Ciencias y Artes (Unicach).
Es autora de los libros de cuentos "Barcos en Houston" (Consejo
Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas, 2005) y "Presidente,
por favor", en la colección de narrativa negra La casa ciega (Edaf,
España;, 2006).
"¨Te gusta el látex, cielo? es publicado por el Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través del Fondo Editorial
Tierra Adentro. Reúne los cuentos Flores rojas, Tinta azul, Frontera
de sal, Yésira, La piscina, Roxi, What are you looking for, Grillos,
Cajita feliz y ¨Te gusta el látex, cielo?
Su presentación está prevista para el 24 de febrero en la Feria
Internacional del Libro del Palacio de Minería, que organiza la
Universidad Nacional Autónoma de México.

domingo, febrero 1

Aunque sea de "Mi Alegría"

Quiero un telescopio. De nuevo. Como cuando era un chavalito y el cielo se veía colmado de estrellas titilando y yo me discutía entre las que serían planetas y las que serían soles brillando desde hace miles de años en un punto indeterminado e inimagible del universo.
Aunque sea de "Mi Alegría" y no se vea mas que la cara golpeada de la luna a lo lejos y las estrellas sigan siendo puntitos diminutos enmarcados en un círculo negro en la orilla del telescopio.
Quiero un aparato de esos con espejos, lentes, tuercas y tornillos para ajustar la imagen; sentarme en la azotea de la casa como niño con juguete nuevo -y así sería- soñando a ser el astrónomo que nunca seré.
Quiero un telescopio, aunque sea de "Mi Alegría", para mí solito, para viajar a través de los espejos fuera de este planeta y caminar, como el principito aquel, de asteroide en asteroide para platicar con rosas solitarias y vanidosas, trepar por baobabs empecinados en crecer, y caer finalmente, en el amplio desierto de la realidad junto a un piloto pintor perdido.