miércoles, marzo 25

En el lado izquierdo

Reminiscencias de un hombre con mano en el pecho
Emiliano Vilani (2005)
Tinta sobre papel

Aquí empieza el ritual
aunque ya no tenga sentido
(secuestraron la ofrenda y las tiendas ya cerraron,
también borraron mi nombre de varias puertas):
Zurcir la carne ahí donde había hecho
el hueco para que entrara tu mano
y en cada puntada
una bendición como un beso.
Tal faquirismo puede resultar exagerado,
porque, ¡estamos en 2015!
y ha de suponerse que somos civilizados,
que entendemos el aura fracturada de nuestro tiempo
tan desechable,
pragmática.
Este sacarse las uñas y escocerse el aliento
parece tan pasado de moda,
y más aún si anteponemos el hecho de que ya no somos unos niños.
Pero, ¿qué importa?
Más catástrofes se tuvieron que invocar
para que tu mano se abriera paso en mi pecho,
¿y no era acaso esa sensación de la carne viva,
tan retro ella, tan del siglo pasado,
por la que a final de cuentas habíamos descarrilado la primera vez?
Una puntada a la vez,
el hilo que junta los bordes de la piel
late.

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