Medito mi cansancio.
Saco unas cuantas fuerzas y las hago bola.
Las mando de viaje a través del espacio.
Hasta la estratósfera.
Las imagino cayendo como una dulce cometa
hecha con papel de china de colores
posándose sobre tus hombros,
sobre tu cabeza.
Me imagino a mí mismo
cayendo como una hoja a través del viento,
dejándome llevar por su fuerza
hasta tus brazos abiertos que me esperan.
Medito mis pendientes
y los tiro a la basura, completos,
mientras espero tu vuelta.
Medito nuestros sueños
y los pinto de colores
para que destaquen en este mundo gris,
agrietado, que nos encierra.
Medito en ti.
Dormida.
Deseandote descanso hasta que amanezca.
miércoles, agosto 27
Mientras duermes.
martes, agosto 26
Lo que sonó en Winamp.
Lo que sonó en Winamp mientras te extrañaba.
Dream Theater - The answer lies whithin
Una frase de la canción: Look around, Where do you belong, Don't be afraid, You're not the only one. Don't let the day go by, Don't let it end, Don't let a day go by in doubt, The answer lies within. [Mira alrededor, a qué lugar perteneces. No sientas temor, no eres el único. No dejes pasar el día, no lo dejes terminar. No dejes pasar el día ante la duda: la respuesta está en el interior].
Y con esa termino. Supongo que era lo que buscaba mientras te esperaba. Espero que a ti también te sirva.
lunes, agosto 25
¿Avanzó el mundo mientras no estuve?
Nunca la frase "paren el mundo, me quiero bajar" me pareció tan llena de sentido.
Y sin embargo, se mueve... pero no avanza.
Alguien quisiera decirme si el mundo avanzó mientras estuve ausente.
[Sólo una cosa sé a partir de ayer. Pase lo que pase, hemos de desintegrarlo a golpes]
miércoles, agosto 20
Económico y audaz
Como no sé si me conectaré en estos días (lo más probable es que no) dejo la siguiente dirección para que sigan mis andanzas... no prometo escribir, sólo lo pongo para que ustedes pierdan más de un minuto en leer esta entrada.
Se trata de mi Twitter, en el que pondré algo si es que me da tiempo sin necesidad de entrar aquí XD
ja!
Saludos.
O si les da lerma, nomás chequen la zona superior izquierda de este sitio, ahí está también. Wuja!
Hoy sí me voy.
El camión sale a las 7:50.
Tengo algo así como un portafolios con documentos falsificados para poder llegar a mi destino.
Alzo la vista al cielo y le doy gracias por el advenimiento del Photoshop.
Reviso la cartera casi vacía: alcanzará para unas cocas, unas tortas, unos cuantos cafés y varias cajetillas de cigarros. Suficiente para sobrevivir una semana.
Reviso de nuevo la lista de cosas para no olvidar nada:
pasta dental, peine, cepillo de dientes, interiores, cargadores para el teléfono. Mis gadgets son artículos de primera necesidad.
No quiero ver atrás cuando me vaya, por que el panorama que deje a la espalda lo volveré a ver de frente muy pronto y no quiero llorar por ver algo que me alegré de haber abandonado.
No sé. Quizá termine quedándome allá.
Lo más probable es que quién sabe.
Me pregunto para que insistimos tanto en irnos juntos y al final, los viajes de vuelta que son los que importan, los emprenderemos por separado.
Vaya manera tan pendeja de construir metáforas con la vida real.
No importa. Igual te amo. Igual te estaré esperando.
sábado, agosto 16
No quiero cuentas regresivas pero...
Las fechas se cumplen, ¿o no?
[Seguro que ya ni leerás esto. Alguien menos preocupado que yo diría simplemente, ¿qué más da? Pero sabes que en ese aspecto soy diferente: soy el perdedor empedernido, el más patético de los excusadores, bah! ¿qué más da? Pero igualo haré, aunque ni te enteres.]
Las fechas se cumplen, sí. Como ésta que llega en unas horas.
Te vas.
[Aquí podría apuntarte todo lo que voy a extrañarte, todo lo que voy a necesitarte. Todo lo que... todo. Pero sería tan largo y tan extremadamente patético que lo dejo a imaginación tuya.]
Yo sólo te acompaño a mitad del camino, después regreso.
¿Sabías ya que me frustran los viajes solitarios, sobre todo los de regreso?
Supongo que no, es obvio que no lo sepas por que hasta hoy, todos los viajes de regreso eran -para mí o para tí- vueltas hacia nosotros mismos. Ahora ya no. Regreso solo. Tú te quedas allá, a donde te vas.
!Carajo! Qué patético me ponen las despedidas.
No quiero cuentas regresivas, no me gustan, no les tengo afición. Las evado cuanto puedo. Pero las fechas se cumplen, ¿o no?
Entonces, saca el cronómetro o el reloj de arena y que empiece a correr el tiempo:
miércoles, agosto 13
¿Cuándo voy a dormir?
Tengo tos.
Tengo los pulmones con el humo convertido en pus.
Es literal. Entiéndalo así: malditaseanlasmetáforas.
Mi cuerpo se está pudriendo de tristeza y desencanto.
Carajo. Carajo. Con mil carajos.
Sólo quisiera saber cuándo podré dormir.
Cuál será la noche en que mi brazo no se imagine a sí mismo
rodeando tu cuerpo,
la mañana que en lugar de gritos me despierten tus besos.
En serio, carajo! Te quiero, ¿lo entiendes?
Aquí, así, atándote de brazos y piernas
con piernas y brazos.
A la chingada las metáforas, te quiero empiernada a mí,
sudando a mí,
dormida a mí,
unida a mí, a mí,
imposibilitada para irte a donde tienes que irte.
No quiero te que te vayas y me dejes aquí
pudriéndome, literalmente, de tristeza.
También me molestan esos intentos de poesía romántica
que denotan el estúpido sufrimiento de quien ve perdido el objeto de amor,
pero malditasea, así me siento:
como quien se pregunta, cuándo voy a dormir,
y desde recién está despierto.
jueves, agosto 7
Desperté pensando.
Quise apagar el cerebro, pero no pude. No sé dónde dejé olvidado el botón ON/OFF y ahora trabaja todo el día, todo el día, como una vieja máquina de vapor cuyos pistones suuuuuben y baaaaajan, suuuuuuben y baaaajan. Y las válvulas de escape no dejan salir toda la presión por que están oxidadas y tapadas. Y mi cerebro/máquina de vapor está a punto de estallar por tanto pensar sin querer, por tanto vapor acumulado y por tantas válvulas tapadas.
Esta mañana quise apagarlo, a como diera lugar. Intentaba ponerlo en blanco y de pronto, ¡zaz! ahí estaba un nuevo pensamiento. Que si el trámite de unas horas, la entrevista de mañana, la ropa sucia, las lágrimas en tu cara.
Ya no quiero pensar tanto.
Sólo espero que se acabe el carbón antes de que explote la caldera.
martes, agosto 5
Más pan con lo mismo.
!Ah, en serio! No quisiera quejarme, no quisiera sentirme frustrado, no quisiera, no quisiera. Pero tampoco es que me esfuerce mucho en evitarlo. Pan con lo mismo. La idea común revolcada hasta el cansancio. Tres manos levantándose por el nombre previamente filtrado en papelillos entregados por dedos cómplices. Es para morirse de risa. Para darle un tiro en la sien al vecino y caminar después, tan campante, hacia la cama. Pan con lo mismo. La misma perra revolcada cientos de veces pariendo las mismas crías estúpidas y ciegas. !Ah, en serio! No es que quisiera quejarme. No es que quiera. Pero si vamos a dar laureles a los mismos integrantes del senado, entonces, ¿para qué levantar coliseos de lodo y embadurnar las arenas de mierda?
Supongo, después de todo, que cada uno de nosotros es parte del mismo teatro. De esa hilarante comedia universal que es la vida misma.
DESINTEGRACIÓN TOTAL
Me gustaría que estuvieras a mi lado
viendo este fantástico espectáculo.
Por primera vez sonrío de verdad.
Deberías ver mi rostro iluminándose,
incrédulo todavía ante tanta belleza.
El mundo se está cayendo a pedazos
y puedo ver todo aquello que desprecio,
acabado.
La tierra se abre bajo los pies que huyen,
los cielos vomitan su ira contenida
y yo estoy aquí, parado en lo más alto,
disfrutando el magnífico espectáculo.
Deberías venir a verlo, niña linda,
es algo descomunal, inesperado
como la sorpresa más grande de la vida.
El mundo se está desintegrando
y no te tengo cerca para alzar la mano
y decirte:
vida mía, de esto es de lo que te he hablado.
Montañas que se desmayan y sepultan
a quienes cuyas piernas claudicaron.
Edificios sometidos al designio
del día final. El día marcado.
Y tú no estás aquí, mientras me río.
Seguramente intentas –lo imagino-
huir del cataclismo.
Así que te pierdes mi última risa.
Mi rostro desfigurado que disfruta
la desintegración total de un mundo
que había vivido de más,
gastando el tiempo como un asno.
Este mundo se acaba
y libera al resto del universo.
Este fardo se hunde finalmente
en el pozo que tenía destinado.
Y yo estoy feliz,
con el rostro atravesado
por la más cruel de las sonrisas
y una carga de dinamita en una mano.
domingo, agosto 3
Podría gritar...
La carretera es un alienígena, un invasor clavado en la cara de la montaña. Una resbaladilla sonriente por que bajo. Una trampa de gravedad. Allá vamos. Tú con una flor clavada sobre la oreja y yo con un cigarro encendido que se consume al viento. Yo con mi bandera de punta encendida. ¿Verdad que esto te da risa? Vamos cayendo, refrescándonos con el aire que se cuela por la rendija. Nos reímos. Nos miramos a ratos. Nos reímos y yo solo dejo que el auto siga rodando cuesta abajo mientras la música suena, a todo volumen, aunque nos hayamos quedado sordos tres kilómetros atrás.
¿Verdad que esto te da risa? A mí también, pequeña mía, a mí también. Y sin embargo, en esta circunstancia tan precaria, a unos pocos metros -o kilómetros, nunca se sabe- de estrellarnos irremediablemente contra una pared de roca, todavía estoy seguro que podría volver a gritarte los secretos que me contaste al oído. De verdad, te lo digo, aun ahora, podría gritar.

