jueves, diciembre 31
No demasiado, no mucho tiempo
No estés triste, no demasiado, no mucho tiempo.
Este brazo izquierdo acalambrado también tiene una vena
que va directo al corazón,
y ese viento que ha soplado en tus oídos por la tarde
también conoce el camino de la vena
y viene a mí como una hermosa daga,
una sonrisa helada que hace nido en mi pecho.
No te desesperes porque el paisaje da vueltas
como el fondo repetido e infinito de un dibujo animado,
no te enojes con ese absurdo escenario
y su vértigo,
si vos tienes dedos con los cuales
sacar de sus cuencas los ojos a la realidad.
Sabes morder y arrancar y desgarrar,
¿lo ves?
Tantas armas que resulta inútil perder esperanza.
Tampoco te va a hacer falta mi fantasma
para poner bajo tu afilado talón lo que del pecho queda.
Ni este ardor en el rostro
y tampoco esta hambre.
Mi ropa todavía puede absorber un sollozo
antes de que se acabe el año.
No estés triste, no demasiado,
lo justo es poco.
Aún falta brindar por las tormentas que vienen,
y por la devastación evitada mientras dejamos,
en perfecto equilibrio,
una rama en medio del dedo índice.
Falta todavía que veamos cómo arde el mundo.
Y entre eso y hoy, hay mucho.
miércoles, marzo 4
Curva
De la tráquea al fondo
del saco de las ideas en desorden,
arañando la corteza interna para hacer luz:
tan vacío como el perfecto en que brillabas:
haces abismo, naces, eres ya
el posible que se precipita a disolverse.
En la última advertencia
el cristal se hizo carne,
astilla por astilla echada a volar en nocturna.
En lo cercano
todo se ve táctil, ocurre
como fiebre, aturde.
Sin objeción,
yo extendería mis ramas a las ataduras:
verme explotar en el cielo:
todos los escalofríos caben
en la ferocidad de esa sonrisa.
lunes, octubre 11
El éxtasis del oro.
Lo veremos brillar.
(Y veremos también muchas otras cosas
-que reflejo es, también, clarividencia-
y de ellas daremos testimonio).
Al final, no vamos a dejar nada atrás,
ni planes rotos
-sólo inconclusos, para eso está el tiempo
[del que siempre hay más que vida]
y su rostro mitad sonriente y mitad enfurruñado-
ni recuerdos
-esos los llevamos a cuestas-
y sí, inudablemente,
cargaremos con historias
-o tejeremos las nuevas-
para poder ver con nuestro rostro
-que siempre tiene una sonrisa que, por criminal,
es la absolutamente verdadera-
al tiempo
(también, absoluto él, con sus artificios cuánticos,
comprensibles sólo para nosotros).
Estaremos dispuestos, ni duda cabe,
a darle vuelta a todas las páginas venideras
y escribir esa historia jamás contada.
(Somos presuntuosos, he ahí nuestra mayor virtud)
Hemos de seguir violando las reglas
para gusto, siempre,
de nosotros mismos.
Veremos brillar al oro
y su promesa.
Todo nos espera.
miércoles, septiembre 15
La caída de septiembre
Un acertijo que se antoja cercano,
como la caída de un septiembre y sus días hilvanados
en torno a fechas que jamás estuvieron establecidas.
(He de comentar que, en ocasiones,
mientras escribo, un súbito mareo -casi sedante-
ronda mi cabeza y precipita mis dedos).
Buscar en los warps del ciberespacio
esos acordes exactos,
mientras nos olvidamos de las bandas musicales a las que nunca pertenecimos
o nos reímos de la sinceridad de esa histeria compartida
en la que se revuelcan mensajes de 140 caracteres
tan súbitos y personales como indescifrables.
(He de confesar que tengo tres sonrisas ensayadas
para cuando esos repentinos mareos llegan)
Me gusta que todo esto, con sus tintes de historia sin futuro,
tenga un tan buen soundtrack
y la versión del director se encuentre reservada
para una proyección privada en la sala de un apartamento aún por adquirir.
lunes, junio 7
Una pieza suelta
y suspicacia, es –son– estos ojos
que se cierran.
Luis Daniel Pulido.
con sus citas fantasmales de atadura cibernética.
Rompí la máxima de no brindarte minucias
y en la construcción de un universo sin fronteras
atajé vacío con las manos.
[Yo, siempre con el fanatismo por las sonrisas de encaje
y su instinto criminal goteando,
las distancias abiertas para dejar caer las incidencias,
el preámbulo, la presentación, el sueño...]
Venimos para escribir las instrucciones
de un ritual que empieza con manos entrelazadas,
caminamos para descifrar los mecanismos de la costumbre
ante la aparición de las tazas de café.
[Caudal de constelaciones -de invocaciones
y de resueltas trampas-,
lamer los sobres para enviar mensajes
y agitar las zarzas, divertir a los titiriteros
con nuestros juegos -nunca hemos de envejecer
ni sujetarnos, del todo, a los convencionalismos,
a los contratos, a las mentiras-].
Amar las definiciones que se escriben
y rasgan el papel con la afilada punta de un lápiz
humedecido en profética saliva.
Todo.
Y héroes de una saga circular,
y villanos aparecidos en el sitio exacto,
y todo somos,
cabezas mirando hacia el verdugo,
redentores negándose al exhilio de las verdades,
bailarines quebrantando el ritmo natural de las estrellas.
Todo. Tan poco que cabe en una cáscara de nuez
y es tu ofrenda para el resto de nuestros días.
viernes, mayo 21
Desconocidos
Mañana ha de cumplirse el sueño de las serpientes
-o quizá pasado, pero no después del martes-
y podremos ver,
-mientras ese calor absurdo y agobiante que nos abrasa cada día
nos abofetea una vez más a la salida de nuestro odiado refugio-
a ese ejército de poetas a los que debemos llevar al paredón
por escupirnos la verdad de forma inconstante pero permanente.
En tanto las profecías deciden su autocumplimiento
podemos jugar a la destrucción de mundos desiertos
mirando a lados opuestos desde los respectivos asientos del auto.
Cerrar el abismo entre ceja y ceja
-como despedirse sin decir nada verdaderamente importante-
dándole, así, una oportunidad a la suerte para ser esquiva
o al destino para jugar a ironizar lo que pudo ser dicha.
(La garra escondida, con su juguete nuevo,
una piedra de amolar para llevar al agudo el filo).
O podemos guardar silencio
-siempre hay que encontrar haceres en tanto los designios
alcanzan la hora previamente acordada-
como los desconocidos que hemos sido siempre
-sólo dos personas que no se conocen pueden amarse,
y sólo ese infinito espacio de ausencia de recuerdos
puede ajustarse a los términos del "te amaré para siempre"-.
No hablarnos.
No dejarnos.
Dejar que todo lo demás pase y dar la vuelta a la página de los contratos.
...
Pero nada de eso es lo que queremos.
...
Espera. Tras las puertas de cristal se acaban los abanicos
y el calor vuelve a golpearnos.
martes, abril 27
New Monster
Nosotros, fanáticos de las sonrisas frente al espejo
-ensayo sin reflexión,
cuando hemos sido desde siempre maestros del mal-.
A las calles a punto de derretirse
lanzamos el escupitajo que se evapora antes de tocar el suelo.
Con sellos de manos avanzamos hacia las invocaciones.
Desde ayer
-quizá desde antes-
nuestro engendro favorito
-el que trajo a tu amante mítico-
ha empezado a hablar, apenas con un susurro
y teje su historia (la que sólo él atestiguó de principio a fin)
en los lugares que sirven para refugiarme de la erupción solar.
A ratos
-después de los fugaces ensayos ante los reflejos de las ventanas-
me pregunto si la historia terminará de ser contada un día,
si hemos de volver la vista atrás para sonreír,
como siempre,
con la malicia en el brillo de cada diente,
a los que cayeron en la ilusión tejida a cuatro manos.
(Ni poesía ni declaraciones a medias,
cada felicitación está prevista,
cada sismo insensible,
cada fractal...).
Y, mientras la mezcla queda lista del todo,
ante el ejército de zombies que ha de pararse en el camino
-ya hemos de llamar a cuentas a nuestro poeta favorito
para que sea él quien encabece esta batalla sin cuarteles-,
con la sonrisa del monstruo como espada,
avanzamos.
viernes, abril 9
It is poison
Dulce como el sueño que no llega
-acusaré al insomnio de la impiedad,
de las batallas imaginarias en las que caen vencidos
los votos arruinados y las civilizaciones perdidas-,
revelación de la hora,
flor eléctrica parpadeando ante la mariposa
y su vuelo que dicta océanos revolucionados
y tifones en los trópicos del subdesarrollo.
Piel y navaja, todo veneno:
el azúcar cuajada en las articulaciones
desde que los diagnósticos inintelegibles prescribieron.
Eso es sólo veneno,
el arco triunfal de las perlas torcidas revolviéndose
en el estertóreo vaivén de una bondadosa carcajada de burla
-venga, culpemos a la falta de sueño
de los umbrales traspuestos y reducidos de la tolerancia-.
Los óleos de la difamación onírica:
cuerpos en mutación,
cuadrúpedos míticos ante los espejos uniformantes
y tú, a mi lado,
descubriendo cómo el cabello cambia de lugar
y el rostro convulsiona,
como después del diálogo con el Padre,
ante las mafias
-antes, también llamadas, calamidades-,
la imagen verdadera nace y se convierte,
-porque, es cierto, ninguna revelación llega completa
si no hasta después del tercer mal sueño-
en evanescencia.
Dulce como la falta de clemencia
y el juicio multitudinario,
púrpura y destilado,
el veneno excedente cae de los labios
y germina la tierra.
lunes, abril 5
Silencio al tiempo
Sonríe.
El verdugo de los brazos dispares
avanza y hace una mueca temblorosa al ritmo de un tic-tac.
Sonríe,
el verdugo definitivo se cierne sobre los planes contrahechos.
Sonríe
-que la sonrisa es la verdad serena-
ante las invasiones contractuales, deshilados aforismos de los planos inconexos.
Sonríe:
del verbo que se hizo añicos cuando la boca se abrió demasiado
para convertirse en carcajada,
luto desnudo sin salto posible
por las consecusiones de abismos ante cada paso resuelto.
Sonríe,
-que el ánimo de esta sonrisa es su silencio-
para atravesar las paredes como los fantasmas que hemos sido:
aquí los acuerdos postfechados, las listas de invitaciones,
dispersas sobre la mesa, travesuras;
menudos rompecabezas, retos concebidos para la consumación de los paralelismos,
veredictos pendiendo de los dedos de cada mano,
trueno sin relámpago o lo contrario a los fenómenos atmosféricos más aberrantes:
sonríe,
como el pasar del arco sobre las apretadas cuerdas,
sonríe,
y que tus ojos ardan con la revelación asentada en los estudios criminalísticos:
sonríe,
siempre en silencio.
lunes, marzo 1
Silencio Blanco.
Una jarra rota que derrama silencio
-silencio como leche nueva pero agria-
(silencio dicen los dioses y los ríos brotan de las piedras)
[dice el hombre que calla cuando silencio se hacen sus dientes dispersos].
Una página en blanco con mensaje escondido
-blanco como el ruido insistente de los insectos omnívoros-
(blanca se volvió la ceniza tras consumir los leños que alimentaban la luz)
[dice la mujer que ha vuelto blancas las palabras para que atraviesen el viento]
Una resolución silenciosa y blanca
-silencioso y blanco el beso que despidió al ejército-
(silenciosos y blancos los enjambres de deseos que condenaron las razas puras)
[blanco como el silencio, silencioso como la página blanca, el destino se rompió en tus manos].
sábado, febrero 13
Sólo un pasajero (¿Acaso ya escribí esto antes?)
Reducidas a la mínima expresión
los paliativos de las necesidades
(malditas drogas, dirían las brujas,
adorables alucinógenos, diría... yo),
barajeo los pases con permisos posfechados:
vacaciones sin plan establecido,
cenas unilaterales,
regalos olvidados al pie de la cama.
Lálala lálala la.
-¿A qué hora tomo las llaves de la mesa
y monto en el vehículo adecuado
para devolver (con el tiempo justo)
el instante secuestrado a su promontorio?-
Descubre en mí
que quiero ventanas,
saca tiras de piel bajo mis uñas
y encuentra en ellas los testamentos susurrantes
(todos estamos a un paso de convertirnos,
sin remedio,
en una persona diferente cada día).
De los zapatos colgados
-para que se sequen,
el sol arde con tanto amor,
que nos arranca una sonrisa-,
hacen sombra que juega sobre el pavimento
recién apelmazado.
Yo quiero que se haga de noche.
Yo quiero que estos mareos no tengan diagnóstico.
Yo quiero que las saciedades aparezcan.
Yo quiero muchas cosas.
Quiero tanto. Quiero tanto, amor.
Quiero tanto.
Un rompecabezas con trocitos de cielo.
Quiero, quiero tanto.
Onomatopeyas correctas para los suspiros quebrados.
Yo quiero, lo quiero, de veras, amor, lo quiero tanto.
Acervos de afirmaciones, ronzales y carroza.
Yo quiero un número de suerte.
-O seis, o una serie ganadora-.
Yo quiero...
(Lálala, lara, lara, la)
-I am the passenger,
and I ride, and I ride,
I ride trhough the city's blacksides...-
A)
El límite inferior del ojo
tiene una peculiar forma de cosquilleo,
casi un ardor que amenaza con sal y viento,
como el soplo ante la playa,
como el vapor saliendo de la olla,
como la fricción entre las dos hojas de la tijera,
antes de que emerja la lágrima.
-Get in to the car,
We'll be the passenger,
We'll ride trhough the city tonight-
(Lálala lala lara lalá)
B)
Pero maquinar el beso,
como un juego de las escondidas,
casi cápsula multitemporal a enterrarse en el jardín,
un rechazo a las convocatorias
y una provocación a las revoluciones.
Un beso estalla.
Yo quiero. Quiero, amor, yo quiero.
Si con un beso los átomos se redefinieran,
todo un universo paralelo se abriría ante nuestros pies
y nos aparecerían espadas ceñidas a la cintura
para conquistarlo.
-Oh, the passenger,
he rides and he rides,
he sees things from under glass,
he looks through his window's eye...-
C)
Casi como un día,
una fracción,
un asiento preparado:
caminos abriéndose como brazos,
y los brazos abrazando en tanto se remontan,
una a una,
las fronteras,
tanto calor, y arder.
Yo quiero, quiero, amor, arder.
Ser solo un pasajero.
jueves, febrero 4
Cápsula de Tiempo
Alguien se reirá sobre las tragedias
acordadas como final de cuento de hadas
-los sabios escribieron que todos vivieron felices
por siempre y jamás, o lo que es lo mismo,
colapsaron universos a conciencia-
pero será misericordioso y se enjugará las lágrimas.
(Catalejo de cristales rotos, visualizador de los carámbanos,
desata ya la lluvia,
carga de burbujas el sonido de los racimos tintineantes)
Ríe.
Los códigos binarios ateridos
se derriten en torno a las manecillas afiladas
mientras un mareo
-los sistemas advierten de los alucinógenos perfectos-
salta a la mano como una enfermedad prefabricada.
Alguien suprimirá los lugares vacíos
con florituras para las leyendas informativas
en las que yacen delicadas y cristalinas cápsulas
que capturan diez instantes de premonición:
todo es tiempo capaz de ocurrir
y línea de mano,
quijada,
sangre,
peñasco de sacrificio:
nada debe entenderse
-todo es tal como es-
y ningún argumento es válido
ante los testigos que han esperado tanto por este momento.
martes, febrero 2
Fiesta...
Me encantaría que participaras de esta ronda -que lanzaras los vasos contra las paredes y pusieras las botellas a volar (y eso sería como conjurar estrellas bajo el techo, sería tanto como invocar diluvios para los parias) y aplaudieras- hacer una fiesta -bailar, pues, hasta enloquecer- y cantar en un idioma inventado (para eso se necesitaría ser gemelos) o dar vueltas hasta caer mareados -el horizonte se movería del sitio al que está destinado y eso podría causarnos mucha risa (también se nos descompondrían los sentidos) pero al fin y al cabo todo es una fiesta- así pues sería la risa -las carcajadas son los vasos que hemos de romper contra la cabeza- la comida correría como ríos (todos tenemos permiso para la gula, los pecados de máxima autoría nos vienen bien) y ríos serían también la cerveza, o el vino, o lo que sea -es tan adecuada la embriaguez en estos momentos (también se da que el exceso de festín provoca llanto, pero estamos preparados para ello [el llanto provoca guerras y a las guerras estamos ya enlistados], siempre lo estamos) en ella podríamos hallar pretextos o soluciones a enigmas taciturnos- pero lo mejor de todo sería cantar, cantar, cantar hasta desmayarnos. Cantar y bailar como duendes poseídos. Eso nos haría tan felices. Estoy seguro.
miércoles, enero 27
Sistemas
Se descubre en los fractales dibujados en los árboles enfermos
una serie de códigos hasta antes idescifrables
(cuentos inventados y sin final),
dejarse envolver por las raíces amargas de meses de abril enhiestos
para volverser carámbanos a los que crecen encuentros,
casi como parques construidos en tornos a un buen motivo.
Los caminos se hallanan para rumbos fijos
-planes de vuelo, bitácoras de viajes interplanetarios
pospuestas indefinidamente-
y los sistemas rectores deshojándose
hasta ser barridos en instantes democráticamente impuestos.
Otra vez caer en ojos perfectos
(no hay mirada mala,
mirada falsa,
que hiera lo suficiente como la navaja exacta,
el escalpelo en mano experta),
otra vez la saciedad de la demora
antes de un paso que no se repite más.
Sonreír,
dispuesto a todo,
ante los sistemas que caen y forman los rompecabezas
incompletos
de las cuentas regresivas hacia decisiones tomadas.
Inintelegibles
-como los sueños,
como los acertijos en la entrada de las tumbas,
como las amenazas de los monorieles vivos-
los sistemas descompuetos.
viernes, abril 3
Dae Pecuniae
No estoy. Porque me he ido antes que tú, andando esas calles aburridas en las que las farolas revientan ante la provocación del calor insoportable. No estoy, no: ves el reflejo del aire en el que estuve. Así he sido siempre: espacios vacíos que te recuerdan a mí. Como una ecuación irresoluble, pretérito de tus besos en noches para las cuales, las luces de mi auto, rompían la cortina de la oscuridad en dos perfectas partes: y los portones que no hemos tocado, y las llaves perdidas, y los setos en los que no podemos esconderos; hay universos miles y más de una forma de contar la historia: vamos a sonreír, a donde nos toque, vete de compras y trae alcohol en una bolsa de papel, convídamelo en la primera oportunidad, cuando vuelva al lugar donde me has visto siempre: lugares vacíos que deben de llenarse, lugares pletóricos de los que vaciaremos los recuerdos. No estoy: me has llevado contigo.
Pain of Salvation - Dae Pecuniae - Be/2004
[Dea Pecuniae:] "If you're looking for fulfillment A Kingdom and a Crown A Paradise of Free Rides I am here... ...to let you down I'll get you the sexy cars And a taste of divinity A glimpse of the Stars Immortality But then Vanity Will leave you dried and scarred ([Mr. Money:] That's right, oh, give it to me!)
Pain of Salvation es una banda sueca de metal progresivo centrada en el multitalentoso Daniel Gildenlöw. En 1984, Daniel Gildenlöw con apenas 11 años, inició una banda llamada Reality que luego en 1991 sería renombrada Pain of Salvation. Luego de algunos cambios en los integrantes, la banda logra producir su primer disco llamado Entropía en 1997. Este éxito inicial fue seguido por más producciones discográficas, cada una más aclamada por la crítica. En 2004 Pain of Salvation produce su álbum más ambicioso, BE.
Esta vez con el apoyo de una pequeña orquesta sinfónica llamada Orchestra of Eternity. Este álbum fue el primero en dividir la opinión de los fanáticos, debido a que es musicalmente experimental y de naturaleza filosófica. Su sonido es caracterizado por poderosas guitarras, grandes rangos vocales, cambios abruptos entre pasajes fuertes y calmados y experimentos con polirítmicas. Otro característica de la banda es el hecho de que cada álbum es un álbum concepto con letras bastante emocionales y complejas.

